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“…dijimos: bueno, tenemos que ser muchas más. El país debe estar lleno de mujeres de paz, mujeres de los sectores populares que le salvan diariamente la vida, como decimos nosotras, “a la patria”, mujeres académicas, mujeres artistas, mujeres políticas. Los movimientos sociales todos tienen mujeres comprometidas por la paz, entonces pusimos el “un millón” como algo simbólico, pero esperamos que no sea un millón sino millones de mujeres de paz”

LAS MUJERES Y LA PAZ EN COLOMBIA

¨Por Lilia Solano


No cabe duda, a pesar de la animadversión y de las expresiones denigrantes del patriarcado contra las opciones y las decisiones de las mujeres en el ejercicio de la política, nos hemos convertido, junto con el liderazgo de miles de mujeres luchadoras en todo el país, en nuevas “Ursulas” encargadas de re-fundar a Macondo donde los José Arcadios y sus estirpes nunca más sean sometidas a las oprobiosas “locuras” masculinas de violencias , de injusticias, de odios, y de soledades. No cabe duda, a pesar y en contra de esa cultura dominante que durante décadas nos enseñó y nos convenció que las mujeres no eran aptas ni tenían capacidad para la política, campo que consideraban exclusivo de varones. Cuando por fin, y gracias a la larga lucha por el sufragio femenino, irrumpimos en el escenario político, hemos tenido que hacerlo “a codazos” y a “todo pulmón” compitiendo en un mundo tan masculinizado. No cabe duda, pues multitud de mujeres de sectores populares en los últimos 100 años, contra todos los esquemas sexistas y excluyentes de los partidos, hemos decidido hacer política en la casa y en la calle exigiendo los derechos ciudadanos, ambientales, sexuales y reproductivos; apostándole a nuestra dignidad como mujeres libres y autónomas, visibilizando sueños y luchas emancipadoras, construyendo espacios propios para la formación, y para el sentipensamiento y el liderazgo ético-político y espiritual… No cabe duda, enarbolamos y enaltecemos esta otra política escondida y perseguida durante años, hoy llamada y urgida en la formación de una cultura diferente para construir un país justo, diverso, incluyente y en paz.


No cabe duda, que hoy representamos un nuevo espacio político femenino que tiene que ver con el sentir y el anhelar de miles de mujeres y hombres, convencidas como estamos, de que ninguna mujer en el ejercicio de la política es relleno, adorno, o estorbo… Las mujeres y los hombres luchadores por la paz, nos hemos dado a la tarea de decirnos mutuamente que es hoy el tiempo de visibilizar y empoderar esta fuerza política femenina que parecía dormida y que quiere dar el campanazo que aglutina a su alrededor. La fuerza política que traen las mujeres, tiene “sabor y color” propios de luchas tejidas y sostenidas a lo largo de la historia. Varios procesos unitarios han sido construidos y destruidos bajo el liderazgo masculino. Que esta vez seamos capaces, hombres y mujeres, de crear y creer en otra manera de apreciar y juntar lo diverso. Esa otra manera tiene nombre propio, se llama “sororidad” y proviene del feminismo. Hoy, las alianzas entre mujeres conocedoras del Bien Común, nos han enseñado que la hermandad humana, para ser tal, requiere sororidad empoderada y visibilizada.


No cabe duda, que este ejercicio que mujeres a lo largo de la historia han dado a luz, continúa en cada rincón donde los procesos comunitarios moldean el barro del nuevo Macondo, en las palabras y las acciones de la generación de la paz que ha comenzado a despuntar, en los sueños libertarios de jóvenes y viejos que nos negamos a aceptar este orden obsceno de injusticias, violencias y desigualdades de toda índole; en cada luz femenina y masculina alumbrando el amanecer de una sociedad no-patriarcal, en cada voz indignada contra este modelo de desarrollo depredador de la vida, en cada niña y niño que en ustedes contemplaron el rostro de otro país posible a su alcance, expresamos nuestra convicción que esa nueva luz en Macondo ya no se apaga.

FILOSOFA, POLITÓLOGA E INVESTIGADORA SOCIAL.

"Ha emprendido una férrea defensa por las mujeres, los derechos humanos y la Paz, apoyando las luchas, exigencias y denuncias en contra de toda forma de violencia en todas las regiones del país".

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"La fuerza política que traen las mujeres, tiene “sabor y color” propios de luchas tejidas y sostenidas a lo largo de la historia. Varios procesos unitarios han sido construidos y destruidos bajo el liderazgo masculino. Que esta vez seamos capaces, hombres y mujeres, de crear y creer en otra manera de apreciar y juntar lo diverso. Esa otra manera tiene nombre propio, se llama “sororidad” y proviene del feminismo".

“Yo creo que en tema de feminismo los partidos de izquierda se comportan igual que los otros partidos. No relacionan las luchas feministas como algo fundamental, por ejemplo, para luchar en contra del modelo económico. Aunque teóricamente está sustentado que para luchar contra ese modelo es fundamental la reivindicación de todas las poblaciones discriminadas, entre ellas, las mujeres, no lo ven asi, entonces se quedan en el discurso de la lucha de clases”.