Derechos Humanos
No más excusas a Bolillo Gómez y a González.
Necesitamos mejores dirigentes deportivos y mejores seres humanos. El fútbol es un juego de pies, no lo convirtamos en un símbolo de violencia.
Algunos dirigentes del fútbol colombiano -esperamos que no todos- parecen no entender que el fútbol es un deporte que mueve emociones colectivas e identifica a las multitudes. Que la selección Colombia, pierda o gane, es un símbolo de unidad afectiva nacional que viste los colores de nuestra identidad. Y, por tanto, si el director de la selección nacional agrede a golpes a una mujer y lo reconoce y pide perdón y renuncia, esta renuncia le debe ser aceptada de inmediato. Y debe ser aceptada porque el señor Bolillo Gómez es un hombre público, lo cuál implica no sólo privilegios, sino también, y sobretodo, responsabilidades.
Si el señor Bolillo Gómez asumiera con hondura lo que significa ser un líder y un ejemplo para la juventud y pensara en la degradación ética colectiva que conlleva su acción, renunciaría de manera irrevocable.
Si él sigue como director el mensaje es un mensaje de impunidad: le pego y pido perdón y todo sigue igual: pégale que ella te perdona y la sociedad también. Pero el asunto no es sólo de pedir perdón, aunque valoramos que lo haya hecho. Es un problema de Ética y de Justicia.
Muchas de nosotras nos preguntamos por la mujer agredida por el señor Bolillo. De ella la prensa no dice casi nada. Podemos imaginar cómo será su temor y su admiración por este agresor pues ni siquiera se atreve a denunciarlo. Tal vez, incluso, hasta se sienta culpable. La tradicional, la milenaria y degradante lógica machista de agresión a la mujer, hace que la agredida se sienta culpable: “se lo merecía”. Como dijo una delirante senadora: “si su marido le pega, es porque ella se lo buscó”. La violencia contra las mujeres no es sólo un hecho de perdón. Es un lastre machista que hace creer a muchos hombres que las mujeres son su propiedad privada.
Quienes creemos en la Ética sabemos que la Justicia debe estar por encima del perdón. De lo contrario bastaría con pedir perdón ante las infracciones a la Ley.
Lamentablemente algunos dirigentes de Colfútbol, no sólo no entienden nada de esto, sino que pasan a un nivel mayor de agresión.
LA AGRESIÓN AHORA SE EXTIENDE A PIEDAD CÓRDOBA
El señor Álvaro González, vicepresidente de Colfútbol, para defender a Bolillo Gómez de lo que él llama “falsos moralistas”, ahora, lo que nos faltaba, agrede a Piedad Córdoba!, una de las mujeres más valerosas del país y más atacadas por la intolerancia de los que defienden la guerra y la violencia colectiva y personal como única salida a los conflictos. “Si Piedad Córdoba fuera agredida por un hombre, estaría todo el mundo aplaudiendo”, dijo este otro delirante. ¿Pero quién es “todo el mundo” señor González? Somos miles y miles las mujeres y los hombres de Colombia y del mundo que saldríamos a defender a Piedad.
¿Por qué se siente usted con la autoridad para agredir a una notable mujer, símbolo de la lucha por la paz y por los derechos humanos, emblema de las luchas de las mujeres, de las comunidades negras y de las gentes más excluidas de nuestra violentada sociedad?
Usted, señor González, también debe renunciar.
Su frase, en el ámbito de la violencia que vive el país, no es una simple agresión verbal, hace parte del tinglado de la guerra. Como ha dicho la propia senadora Piedad Córdoba “la frase de González invita a matarme”.
A LOS JUGADORES
Ustedes, jugadores de fútbol, que trabajan con sus pies, saben, más que nadie, lo delicado que es un cuerpo humano, saben cuánto duele un golpe. Nosotras, que los hemos visto jugar, sabemos que dentro de ustedes tiene que haber pensamientos mejores, actitudes mejores en la relación con las mujeres y con los propios compañeros. Ser futbolista es jugar con los pies, pero no es jugar a las patadas. Lo que ustedes hacen es un arte de minuciosa elaboración que no admite la violencia, admite la destreza, la observación y el cuidado.
Ustedes y nosotras vivimos en Colombia, y juntos y juntas, estamos seguras, queremos dos cosas sobre todas las demás: que se solucione el gran conflicto colombiano y que entre nosotros y nosotras no nos agredamos a golpes de manos, ni de pies ni de palabra.
NI AGREDIR NI GOLPEAR A UNA MUJER SON ASUNTOS PRIVADOS.
Que quede claro, muy claro, que lo privado va hasta donde se vulneren los derechos de las y los demás. Ningún padre puede decir que le da golpes a un niño o a una niña porque es su vida privada, su familia. Ningún hombre puede agarrar a golpes a una mujer porque cree que ella es suya, aunque ella lo perdone y no lo denuncie.
Las mujeres invitamos este jueves, a la una de la tarde, a hombres y mujeres a hacer un plantón frente a las oficinas de Colfutbol exigiendo la renuncia irrevocable del señor Bolillo Gómez y de su defensor, el señor González. Avenida 32 #16-22.
JUÉGUELE LIMPIO A LAS MUJERES .
NUESTRA SOLIDARIDAD CON LA MUJER AGREDIDA POR BOLILLO GÓMEZ
PIEDAD CÓRDOBA NO ESTÁ SOLA: TODAS SOMOS PIEDAD.
Lucha de los pueblos -
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